Así descubrí que estoy hecho de ti
—Cultura Profética
Ayer te vi
de cerca en el espejo de mi cuarto
pero yo no tuve quién me preguntara
por qué pintarse los labios antes de dormir.
Ayer te vi
metiste el meñique al pocillo con agua
y tampoco tuve quién me preguntara
si daba igual calar con el pulgar.
Te vi también
en la zeta y en la ge
en el siete siete uno
tinta azul donde un rumbo anoté.
Todo el tiempo me encuentro contigo.
Cuando busco los tonos oscuros.
Cuando prefiero el verde.
Cuando me allano en el Sol.
Si floto en cálida melancolía
si me columpio
en las profundidades de mi pecho
si hace media hora que no hablo
y menos sé de qué se habla
estás aquí.
Ayer te vi acostada
habías lavado trastes
y mirabas el trayecto de la tarde
atravesar mi casa enamorada.
También fuiste poeta
nadie te notificó.
A veces puedo ser tú
me miro mirar por horas la ventana, veo
los pies de mi madre al pedal de la máquina
y mientras costuro la ropa de mis hijos, veo
las manos de mi madre hundirse en la masa.
Si yo, de noche, fuera tú
y me viera, al espejo, pintarme los labios
me preguntaría por qué antes de acostarme.
—Porque si esta noche se me acaba ser yo,
parecida a ti quiero recordarme.
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