domingo, 19 de junio de 2022

Aftersex

Mi parte favorita del sexo contigo,
después del sexo contigo, es el after:
correr al espejo del baño
y mirarme atravesada de ti
como venida de una tormenta de saliva y rizos negros
como llovida de tus brillitos rosas en mis pestañas
como salida de una ceremonia de rock
en la que fuimos sacerdotisas y ofrendadas
a las diosas de la sagrada diferencia.

Siento regresar de un viaje que quiero contarle a mi madre,
decirle algo como: es ella.
Ella es a donde fui.
Anoche recorrí los cerros de su falda.
Quiero mostrar a mis amigas las fotos tuyas que guardo en mis ojos,
que ellas me digan: es cierto, es hermosa,
y que todas sientan ganas de viajar
o al menos de bailar.

(2018)

La que soy

Guardiana de la flor de izote
mujer tianguis abridora de caminos
señora solitaria del cuerpo reclamado
perra blanca de la noche:
desátame este nudo tan fino
háblame desde el profundísimo presente
báñame en un raudal de ternura
enséñame a ladrar.

Ponme la mano aquí, doña Poeta
y una caricia tuya bastará para abrirme.

Defensora de las causas invisibles
maestra de todas las llaves
maestra albañila elevadora de puentes
dueña del delirio, de las espinas y el rosal:
¡goza!
guárdame en la boca tus conjuros
recíbeme esta jaula de primaveras viejas
nómbrame para el oficio de cruzar.

Ave terrestre,
anoche sentí como si la montaña se pusiera de pie
creí que se nos hacían polvo los años caminados
y punto estuve de suplicar por calma.

Pero, ayunadora voraz:
recio amarré el techo de mi casa
firme me sostuve de un abrazo nuevo y de otro antiguo
sobreviví.

Aquí, humildemente, lengua y aguja,
desde ahora no me quito ni me pongo,
desde ahora, la que soy deja a la tormenta caer.

Cumpleaños treintaidós

A mis veinticinco años me mudé con un muchacho,
viví con miedo de que eso acabara.

Celebré mis veintinueve en un piso que renté con otro,
y tuve miedo de que fuera para siempre.

A los treinta busqué una novia
así descubrí que cuando no puedes romperte más
encuentras quien sepa cómo hacer de ti pedazos más pequeños,
no tienes que pedirlo, te pulverizará,
así tus piezas sueltas encajarán mejor en sus grietas.

Estar rota y romper es el juego de pasar papeles con la boca
se cae la carta y desaparecemos antes de que toque el suelo.
El amor romántico ha sido mi peor adicción.
Apostar a las cosas sin final me dejó descalza,
ni azúcares ni alcoholes me han desperdiciado tanta vida
como la que se me ha regado por noches y calles
corriendo a raudales atrás de alguien.

El frío me detuvo en mi cumpleaños treintaidós
y a fuerza de raíces retrocedí mi carrera ciega
llamé a mi vida a seguir mis pasos cuesta arriba.
Esta es la hora en la que repaso los caminos
y amaso el barro fresco que volverá a juntar mis piezas.

(2019)

Vacía

Vacía
soy una mujer vacía
coloridos barquitos de papel
flotan sin dirección en mi pecho
se va el día entre las ramas
como alcohol.

Es tan fácil darse a lo volátil
como difícil abrazar lo terrenal
porque la tierra se queda
se toma sus años
cuenta los tuyos
pesa            está.

Mientras lo volátil
de belleza como chispa
es inestable.

Falta de gravedad
es este supuesto vuelo.

Muerte:

no soy de las que gustan de la espera
me agota el peso de las alas quietas.

Muerte,
sé que este latido es cuenta regresiva
y que mi corazón explosivo es tu deleite.

Te lo advierto:
no me encontrarás sentada
arrancándole los días a la semana
masticándome los codos
o torciéndome las pestañas.

Porque soy una onda en el agua
un susurro que el viento desprende
soy ave de extraña especie
difícil de hallar en senderos y mapas.

Muerte,
hallarás la puerta abierta de mi jaula
cuando llegues no estaré en casa.

(¿2010?)


Deseo

Cómo desangraré este deseo
que ya no sé con qué juegos entretener.

El espasmo es fugaz
tallarme, un alivio temporal
la punzada siempre vuelve
y nada me sacia, yo no me sacio.

Soy un demonio alma de coladera
con todos los agujeros negros:
concentración de antimateria
espejo de amor interminable y largo
como mi tristeza de que tú seas tú y no yo.

(2016...)

En el zócalo

Una vez escuchamos un poema
--hablaba de rebeldía--
y su corazón, rancio y marchito,
lloró junto al mío, joven y preso.

Yo ya no creía en nada,
pero quería ser poeta.

La suya era un alma vieja en un cuerpo viejo
que quería ser poeta.

Algo
un pájaro azul
un narciso violeta
algo
respiraba bajo el fango de su pecho
y esa breve burbuja
ese tallo de luz
resistiendo a la noche del tiempo
siempre me pareció más bello
que el propio viento
y el mismo sol.

(¿2017?)

Caja de flores

De todo lo que quiero decirte aunque nunca lo haga planeo escribirte la mitad. De esa mitad, doblez en vertical puedo apenas exhalar  un int...