A veces creo estar triste
cuando en realidad estoy conmovida.
Creo llevar triste muchas tardes
cuando lo que estoy es asombrada.
Parezco estar sumergida en la tristeza
pero lo que hago es entenderme bajo el agua.
Habitamos un mar salvaje de sensaciones sin saber nombrarlas.
A veces sí estoy triste, lo normal,
pero otras estoy padeciendo los colores de la tarde.
A veces confundo la tristeza con el eco de mi derrumbe.
Me formé dos veces en la fila de la alegría,
y tengo tanta que mi cuerpo ha de enfermar para procesarla.
Si a veces lloro de la nada es por las fisuras,
si desbordo fácil es porque estoy rota.
Rota de ternura.