domingo, 19 de junio de 2022

La que soy

Guardiana de la flor de izote
mujer tianguis abridora de caminos
señora solitaria del cuerpo reclamado
perra blanca de la noche:
desátame este nudo tan fino
háblame desde el profundísimo presente
báñame en un raudal de ternura
enséñame a ladrar.

Ponme la mano aquí, doña Poeta
y una caricia tuya bastará para abrirme.

Defensora de las causas invisibles
maestra de todas las llaves
maestra albañila elevadora de puentes
dueña del delirio, de las espinas y el rosal:
¡goza!
guárdame en la boca tus conjuros
recíbeme esta jaula de primaveras viejas
nómbrame para el oficio de cruzar.

Ave terrestre,
anoche sentí como si la montaña se pusiera de pie
creí que se nos hacían polvo los años caminados
y punto estuve de suplicar por calma.

Pero, ayunadora voraz:
recio amarré el techo de mi casa
firme me sostuve de un abrazo nuevo y de otro antiguo
sobreviví.

Aquí, humildemente, lengua y aguja,
desde ahora no me quito ni me pongo,
desde ahora, la que soy deja a la tormenta caer.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Caja de flores

De todo lo que quiero decirte aunque nunca lo haga planeo escribirte la mitad. De esa mitad, doblez en vertical puedo apenas exhalar  un int...