Leo un poema por primera vez
necesito mostrárselo a alguien
pero nadie habita este primer minuto de un lunes de enero.
Recibo un poema que llega de un viaje en autobús
quiero presentárselo a la chica que no olvido
pero ella prefiere no saber de mis amigos.
“Escucha esto”, me he dicho.
Leo el poema por segunda vez
no es tan bueno
pero es abrecaminos
puente, sonar
cordel, pasamanos.
Entre más manos se sujeten
habrá mayor probabilidad de encontrarnos
en donde las palabras sean lujo y no necesidad.
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