Ella está huyendo de mí
porque mi amor es un caballo salvaje.
Día a día
noche a noche
recoge un poco de sí
finjo no darme cuenta
de que ya se ha llevado
de mis cicatrices sus labios
y de nuestra noche su fiesta
Porque mi amor es un fardo de piedras
porque toda agua es bendita
nadie sabrá que lo sabemos.
Sálvate ahora, mujer
antes de que tus ojos miren
a lo demasiado bello volverse cierto.
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