Una señora publicó que un corazón roto es
poesía. Otra tía de vecino comentó que un poeta sin un corazón roto es
como un bolígrafo sin tinta. Comenté: un perro muerto en la carretera
también lo es. Un corazón roto. Esto lo sé porque mi colonia queda a pie
de autopista. Aquí las vísceras dan los rojos al paisaje de
vulcanizadoras amarillas, lesbian shows espumosos y moteles neón. Esa es
mi paleta de colores para escribir
¿Tengo el corazón roto?
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